Rosas del jardín de "La Vicaría2" en Norwich.
domingo, 4 de diciembre de 2016
COSAS DE AYER MISMO
POR LA MAÑANA TEMPRANO
LA ANTIGUA CASA DEL PUEBLO.
Recuerdo que después de
quitarnos las legañas y ponernos la misma ropa que en el día anterior nos
dirigíamos corriendo a la cocina. Mi abuela, que se había levantado dos horas
antes para encender el fuego y hacer las gachas, nos tenía preparado el cuenco
y la cuchara.
Siempre estaba sentaba
en un silla baja frente a la hoguera y a su derecha disponía de una tosca mesita en la que tenía las agujas de hacer punto , un huevo de
madera con el que repasaba los calcetines una y otra vez, una cesta con los
aperos de costura, el huso para hilar la lana y una plancha de carbón que ahora
luce en mi salita.
Vestía de negro de los pies a la cabeza, dicho
con propiedad, porque nunca la vi sin el
pañuelo negro que en forma de pico y anudado en el cuello, tapaba casi toda su cabeza dejando a la vista parte
de la frente, los ojos, la nariz y la boca.
Se pasaba el día sentada en aquella silla
desde la que dominaba todo su mundo, ahora cocinaba, luego cosía, planchaba,
tejía…. Desde su silla hacía un gran servicio a la familia… sin
aspavientos y eso que
tenía no sé cuántos años, muchos, y si no los tenía los aparentaba.
Nosotras desayunábamos
las últimas porque, mi padre y mi madre ya llevaban trabajando más
de una hora. Comíamos las gachas sin remilgos, era lo que había, y luego
preparábamos las cosas para ir a la escuela.
Yo poca cosa, un
saquito que me había hecho mi abuela con
una sábana vieja, la pizarra, el pizarrín y el trapo para borrar.
Mi hermana era otra
cosa, ¡qué envidia me daba! El cabás de
madera que frotaba una y otra vez con una
bayeta para que brillara, y dentro
el plumier, también de madera, con su lápiz, su goma y su sacapuntas ,
un cuaderno de pastas grises, un libro gordo que ponía enciclopedia y un saquito blanco en el que guardaba con
cuidada pulcritud la labor, las tijeras,
el dedal, las agujas y los hilos. Lo
dicho ¡Qué envidia! Me moría de ganas de
ser mayor para tener esas cosas.
EN EL OTOÑO DORADO
Óleo de E. Llorca
El otoño es la estación del reposo después de la cosecha, cuando la naturaleza ha dado sus frutos y se adorna de espléndidos colores melancólicos acogedores y confortables, sin agobios, sin calores, con alguna que otra tormenta y, aún, muchos días gozosos.
El otoño es la estación del reposo después de la cosecha, cuando la naturaleza ha dado sus frutos y se adorna de espléndidos colores melancólicos acogedores y confortables, sin agobios, sin calores, con alguna que otra tormenta y, aún, muchos días gozosos.
En las estaciones de la
vida, al pasar de los sesenta comenzamos
entrar en el otoño de nuestra existencia. Sí, es
la edad del deber cumplido, de los recuerdos, y como el otoño nos adornamos de
nuevas cualidades cálidas y acogedoras :el amor por el amor, la ternura, la paciencia, darlo
todo sin esperar nada, existir para vivir,
simplemente… y totalmente.
Y es dorado, porque han quedado atrás las grandes responsabilidades.
Ya hemos cumplido, con el trabajo, con nuestros hijos y en muchos casos con
nuestros padres. La responsabilidad ya es de los más jóvenes, y si adquirimos
alguna obligación es de forma voluntaria. Pero aún nos sentimos vivos, con ganas de gozar de la vida plenamente, con algunas limitaciones impuestas por los
achaques y la economía, eso es verdad,
pero podemos disponer de nuestro tiempo, de nuestra actividad…
Podemos hacer cosas que nunca pudimos por falta de
tiempo: Leer, escribir, pintar, participar en distintas actividades culturales
y físicas, viajar, ir al baile, salir con amigos y hasta ver en la tele lo que
nos apetece y a cualquier hora… Repito, con las limitaciones de la edad, pero en la
balanza pesa más el placer de seguir viviendo
más sabios, más libres, más conscientes
domingo, 29 de noviembre de 2015
CARTA DE AMOR
Cariño mío, sólo hace
siete horas que nos despedimos en el aeropuerto y ya te echo de menos. Y no
creas, no es por lo mucho que me ayudas
en todo, sabes que soy una mujer independiente y decidida, es algo más profundo, más íntimo. Es que te amo realmente. Si me lo dicen hace unos pocos años, cuando
me divorcié después tanto tiempo de desengaños y soledad, no podría creerlo, pero sí, el amor existe y no importa la edad, ni la
condición social o cultural, ni la situación económica.
Lo que
hay entre tú y yo es verdadero amor, sosegado, sin estridencias…, o sí, porque es un amor
vivido con los cinco sentidos, que ocupa todas las horas del día y todos
los poros de la piel.
Nos amamos cuando nos
despertamos entre caricias y me preguntas cómo me encuentro o si he dormido
bien. O cuando en la noche te rodeo con mis brazos, piel con piel, para poder
soñar dulcemente.
Nos amamos cuando
estamos jugando en el hogar del pensionista, tú al dominó y yo a las
cartas y nos miramos con complicidad, diciendo
sin hablar: estoy aquí y te quiero.
Nos amamos cuando estamos
cantando en el coro, uno pendiente del otro, o cuando discutimos acaloradamente
por cuestiones de política y al llegar al
ardor máximo nos reímos de nosotros mismos por reñir a lo tonto.
Nos amamos cuando recoges mi
ropa, hueles mi aroma y aspiras profundamente y por eso yo utilizo el perfume
que a ti te gusta.
Nos amamos cuando comemos
juntos, yo como si fuera celiaca porque tú lo eres y tú como si estuvieras a
régimen porque estoy gordita.
Es un amor profundo y sensual
que hemos descubierto juntos, quizás
porque el ardor sexual estaba ya en sus momentos más bajos cuando
comenzamos nuestra relación pero, en
todo caso, es un amor absolutamente satisfactorio.
¿Cómo no voy a quererte? Estás
pendiente de mí momento a momento,
procurando que no me caiga, que no me esfuerce, que no me suba a los altos. Me
ayudas a sobrevivir con esta artrosis galopante que me incapacita para tantas
cosas. Me acompañas a todas partes y cuando vamos de compras, esperas
pacientemente a que escoja lo que quiero. Atiendes a mis amigos y amigas en
cualquier situación . Y sobre todo, por
encima de todo, quieres a mis hijos como
si fueran tuyos y los tratas con profundo respeto.
Encontrarte a estas alturas de
mi vida es lo mejor que me ha podido pasar porque has cambiado mi presente. Contigo me siento joven, hermosa,
inteligente, buena persona, cariñosa… y
como me lo creo procuro ser todas esas cosas para merecerlo y agradarte. El pasado, por negro que haya sido no cuenta.
Aquí y ahora soy feliz y es lo que
importa.
Por todo eso te echo de menos. Por todo
eso no quiero pasar ni un instante lejos
de ti.
Esperando con impaciencia el
momento en que volvamos a estar juntos, recibe
un beso muy grande.
A LOS ABUELOS
Nacimos
en malos tiempos: miseria, hambre, racionamiento…
Crecimos jugando en la calle: a la comba, a la línea, a
las tabas, a las chapas o a las canicas, sin coches ni impedimentos.
Muchos de
nosotros emigramos para ganarnos la vida y nos separamos de nuestros seres
queridos, nos fuimos de nuestra tierra, de nuestro pueblo… con todo lo que eso significa.
Les dimos a
nuestros hijos una educación muy
superior a la que nosotros habíamos recibido y unos medios para independizarse
que nosotros nunca tuvimos.
Y aquí
estamos criando nietos.
Pero con ganas
de vivir, de seguir adelante, de
divertirnos, con esta sensación del
deber cumplido, de haber sido capaces de darlo todo sin pedir nada a cambio.
Ahora nos
toca seguir nuestro camino en paz, disfrutando de la
jubilación, de la familia, de los amigos…
Creo que nos
lo merecemos.
domingo, 22 de febrero de 2015
DE ESO NADA
Corrían
los años cincuenta cuando María contaba 17 años. Era la segunda de tres
hermanas y vivía con sus padres en una quintana propiedad de los abuelos. No
eran unos potentados pero se las arreglaban muy bien, esos sí, trabajando como
bestias, los tiempos no daban tregua. A María sólo le gustaba bailar y bailar y
se escabullía siempre que podía de las faenas que le asignaban. Como su familia
veía con preocupación la poca disposición de María para las labores de la casa
decidieron buscar una casamentera que le buscara un marido y no tardó en venir
con Fidel, un hombre serio y responsable
que sólo pretendía que la novia tuviera hacienda y estuviera entera.
Durante los siete meses que duró el
noviazgo, su madre se cuidó muy bien de encerrarla en su habitación hasta que
su novio viniera a buscarla los domingos para ir al baile. No es que él fuera
un gran aficionado a ese tipo de meneo, más bien nada, pero en el cortejo, ya se sabe, todo parece
poco para complacer a la dama. Él se
sentaba y la miraba mientras ella bailaba sin parar con sus amigas. Era como la bella potra salvaje que tenía en
el corral, con buena estampa pero aún por domar.
El tiempo pasó y llegó la época de las amonestaciones. Cuando ya estaba
todo decidido y hablado, un día, al volver del baile, Fidel se puso un poco
pesado.
-Vamos al caramanchón. Es que con ese meneo que tienes me pongo a cien.
- ¿Al caramanchón? ¿A qué? No, está
muy oscuro y en cuanto oscurece, las ratas campan a su aire -contestó María que sabía muy bien lo que
Fidel pretendía-. Si estás caliente ve al río, verás como refrescas. ¿No vamos
casarnos en dos meses? Pues espera
diantre, que todo llegará.
María sabía de eso. El año pasado, cuando
fueron a la romería del Cristo, había bailado toda la tarde con uno de San
Andrés. Cuando oscureció, él se empeñó en dar un paseo por la playa. La marea
estaba baja y había unas piedras muy grandes que formaban una cueva debajo del
muro. Beso va y beso viene, antes de que se diera cuenta, el chaval se le había echado encima.
-Vamos a pasarlo bien -le había dicho, pero de
eso nada.
Lo del morreo no estuvo mal, tuvo su
emoción, pero luego… en dos minutos se quitó el pantalón, le quito a ella las
bragas, le metió su enorme miembro suspiró dos veces y se acabó. De aquello,
María salió sin honra y con la convicción de que era lo más tonto que podía
hacerse. ¡Ni comparar con el baile! ¡Ahí sí que se pasaba bien! Desde entonces
bailaba como una loca, y hasta disfrutaba cuando comprobaba que los mozos la
echaban miradas lascivas. Por dentro se
vengaba porque tenía totalmente decidido que nunca más accedería a algo tan
estúpido.
A Ella Fidel no le gustaba ni poco ni mucho, ni nada. Desde su punto de
vista era un hombre mayor y no especialmente guapo, ni simpático, ni tan
siquiera bailaba bien. Pero sabía que el matrimonio era su destino y que, si no
era ese, sería otro. Una vez casada y
después de la “consumación”, estaba apañado si pensaba que ella iba a seguir
haciendo eso así como así. La consumación era necesaria porque todo el pueblo
sabía lo de la Maruja: como no había habido consumación, porque el novio murió
de repente en el banquete de bodas, se
quedó sin nada.
A Fidel en el fondo le gustó la negativa de su novia, eso era señal de
que estaba entera y para él era fundamental,
así que no insistió más y se conformo con un discreto besuqueo. ¡Pobre
hombre! No sabía lo que le esperaba.
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relatos. cortos
sábado, 21 de febrero de 2015
ME GUSTA, NO ME GUSTA
Me gusta la historia y sus medias certezas.
Me gusta el arte, la mentira evidente, la fantasía.
No me gusta ningún dios, ningún credo, ninguna verdad absoluta porque sí
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jueves, 19 de febrero de 2015
LOS COLORES DEL ALMA
MI INFANCIA
En verano mi infancia era azul y verde. Azul de cielo y de mar, verde de campos… y de
mar. También estaban las petunias, los
alhelíes, las hortensias y las rosaledas
del parque. Era la plenitud de vivir en un marco de libertad y alegría.
El resto del año hibernaba en un mundo gris. Gris de
nubes, lluvia y noche… Y gris oscuro, casi negro de monjas y rezos y “eso es pecado” y “eso es de mala
educación”. Una sensación, de infierno y represión.
Hasta que mi profesora preferida, fea, vieja,
solterona de guerra y romántica, me
regaló el arco iris: un poema al anochecer, un libro a al mes. Y el invierno se
hizo verano… y la noche día.
sábado, 14 de febrero de 2015
viernes, 13 de febrero de 2015
CADA DÍA UNA FLOR. Margaritas
Es la época de las humildes margaritas, al menos en Murcia.Son muy agradables, piden poco y alegran mucho
RELATOS CORTOS. La venganza
Anoche me desperté y mi cama estaba fría y
vacía. Como sonámbula salí de la habitación y sentí
jadeos dos puertas más allá. Me senté a
llorar en el recodo del pasillo. ¡Quién lo iba a decir!, Ramón, tan serio, tan
circunspecto. Al poco lo vi correr semidesnudo hacia nuestro dormitorio. Me
levanté, me dirigí a la habitación 235 y Mirian, la guapísima chica con la que habíamos conversado en el
hotel durante la cena, me miró asombrada.
-Nunca he tocado a una mujer -le dije y
ella me sonrió.
Su cama era cálida y acogedora.
- ¿Dónde has estado? -preguntó Ramón angustiado
cuando regresé a mi habitación..
-Fui a pedir una aspirina al conserje. Tenía
dolor de cabeza.
-Yo también tuve que ir a por un nolotil –contestó aliviado.
Al amanecer aún tenía la turbadora sensación de pecado y placer.
¡Qué sueño tan extraño!
¿Venganza?
¿Asignatura pendiente?
jueves, 13 de marzo de 2014
Y TAMBIEN EL MAR
Sí, también el mar
Materia prima de mis juegos de infancia
Cómplice necesario de mi gozosa, múltiple y dulce maternidad
Testigo de mi dolor
Compañero de mi soledad
huesos doloridos
Sí, siempre
el mar
Música, paisaje, frescor, sal, energía, vitalidad… Sensaciones placenteras que han forjado mi vida
Sí, el mar
Eterno, inmutable…Distinto a cada instante.
EL DERECHO A LA VIDA
Pienso
en ti cuando me levanto y cuando me acuesto.
Te echo de menos a la hora de de desayunar y a la hora de comer y a la hora de cenar.
Sí hijo
mío, porque te quise, y te quiero, con
todas mis fuerzas te echo de menos.
Aunque sé que lo
peor era que me hubieras sobrevivido y que esa era mi mayor preocupación cuando
vivías.
Aunque
sé que, a pesar de que estabas rodeado del amor de tu familia y de todo tipo de
comodidades y atenciones, no eras feliz.
Porque sabías que eras diferente, porque querías volar pero habías
nacido sin alas. Porque querías
tener trabajo y casa propia
y familia, y amigos… Porque querías ser independiente,
como los demás … y sabias que no podías.
Sí hijo
mío, lloro por ti y por todos los que como tú nacen sin destino , sin posibilidades de tener una vida plena.
Porque, aunque algunos, faltos de todo tipo de empatía, crean que no sienten ni padecen, sí que
sienten y sí que padecen.
Todos
tenemos derecho a la vida, a una vida plena, con días felices y días dolorosos,
acertando o equivocándonos… sí, pero siendo independientes.
UNA MADRE
miércoles, 19 de febrero de 2014
EL MENSAJE DE QUERUBINA
Querubina, una doctora extremadamente agradable, nos decía el otro día en una charla sobre fibromialgia :
-Tenemos que levantarnos, mirarnos al espejo y si no estamos conformes con nuestra imagen arreglarnos hasta que nos veamos como nos gusta, piropearnos a nosotros mismos y ponernos en marcha con espíritu positivo, aunque las cosas no vayan muy bien, porque así, sube la serotonina y las endorfinas y todo resulta menos doloroso
-Es por nuestro bien -decía con una sonrisa sincera y una alegría contagiosa-, todo es mejorable, no dejéis que el dolor os abata.
- Ponernos en marcha y fijarnos e las pequeñas cosas que nos rodean y son agradables: el desayuno que nos gusta, el paisaje, las flores..., hasta la lluvia e inclusive el viento es agradable si nos preparamos convenientemente para recibirlo.
Hace mucho tiempo que profeso la religión que Querubina nos proponía con entusiasmo, y sí, es verdad, el talante con el que nos enfrentamos a la bueno y a lo malo hace mucho por nosotros mismos.
Vivimos en un país en donde lo que se espera de nosotros es que vivamos entre penas, remordimientos, amarguras y actitudes prefijadas ante determinadas situaciones - la enfermedad, la muerte, el abandono, el fracaso... etc y si no respondemos según los prototipos esperados "está mal visto" .... No se puede penar eternamente por lo irremediable, por eso, por que no se puede remediar, hay que seguir viviendo... y lo mejor posible, digan lo que digan los demás.
sábado, 15 de febrero de 2014
MI JARDÍN. Más flores
Sé que se siente gran alegría ver flores en pleo invierno, cuando hace frío y uno está metido en casa esperando a la primavera con impaciencia. Por eso os pongo de nuevo las flores de mi jardín. Es increíble que a 15 de febrero luzca como en pleno verano, y que pueda ir casi todos los días a la playa, no me baño porque el agua está un poco fría para mis maltrechos huesos, pero no está mas fría que en el cantábrico en pleno verano.

jueves, 13 de febrero de 2014
MI JARDÍN


Pero pronto encontré un nuevo amor y un nuevo
jardín; inmensos y por ello no exentos de malas hierbas. Y la vida continuó de
forma agridulce. Mi jardín se hacía más y más intenso de forma inversamente proporcional
a mi amor. Mis hijos se independizaron.
Llegó la jubilación… Era una atmósfera asfixiante en un marco de rutina y
abandono.
Un día comprendí que estaba sola y busqué otro lugar
y otro jardín más pequeño en el que se podían controlar las malas hierbas. Y, a pesar de mi soledad, volví a sentirme libre
y viva.
Y al poco vino de nuevo el milagro. Un nuevo amor,
sosegado, sin aspavientos, sin alardes... Un nuevo lugar, muy lejos, y un nuevo jardín, más pequeño, pero
compartido con mi nueva pareja, con mis hijos, con mis nietos. Y vuelvo a sentirme como en los veranos de mi
infancia, verde y azul de mar y de cielo, con mi pequeño jardín abigarrado de
flores….Una sensación de vivir plenamente en un marco libertad y alegría, esperando plácidamente el fin.
martes, 26 de febrero de 2013
COSES DE AYER MISMO. El güelu, la güelina y el caballu blancu.
Durante muchos
años, la pared central del comedor de mi casa, la casa de mis padres claro, estuvo presidida por la foto de boda
de mis abuelos. Él, sentado en una
silla, erguido, con la cabeza alta, la
mirada dura, sus abundantes bigotes en primer plano y el sombrero en la mano.
Ella de pié, con un brazo sobre el
respaldo de la silla, alta, espigada, extremadamente guapa, con un vestido
claro y una cinta en la frente que recogía su cabello discretamente rizado.
Parecían una pareja perfecta: él representaba
la fortaleza, ella la dulzura y la fragilidad.
Pero la realidad
pura y dura era otra.
El güelu era pequeño y un poco contrahecho, razón por
la que cojeaba ligeramente.
Era cabezón, pelirrojo ( y dicen que no lo hay
bueno), con un mostacho desmesurado de un
rojo amarillento descolorido por
lo mucho que fumaba en una pipa que, encendida o apagada, permanecía
eternamente adosada a sus labios; a
decir verdad, no recuerdo si se la
quitaba para comer. Tenía muy mal genio, era déspota y mandón. Se había
constituido en el jefe indiscutible de la familia. Su razón era ley. Sólo lo que él hacía o lo poco que
decía estaba bien y no podía ser objeto
de crítica. Aunque bien mirado,
hacer, lo que se dice hacer, hacía muy
poco. Se puede decir que veía transcurrir la vida sentado en un sillón de su
exclusivo usufructo que sólo abandonaba para cultivar su propio tabaco y alguna
que otra cosilla.
Ella , a pesar de
su avanzada edad, era alta y esbelta , de pelo abundante y rizado aunque cano,
con la mirada dulce y la expresión siempre alegre y sonriente, cariñosa,
extremadamente servicial y muy habladora. Además, en contra a lo que la foto
sugería, ella era la que realmente se movía para mantener a la familia. Recuerdo que tenía aptitudes comerciales y
cuando llevaba a la plaza las cuatro cosas que producían, compra aquí y vende
allá, venía con provisiones para toda la semana. ¡ Ah!, y siempre que no estuviera el güelu delante, cantaba tangos , coplas y cosas así
Yo no me podía explicar cómo una mujer tan
hermosa, buena y trabajadora, se había
casado con aquel hombre tan poca cosa y tan desagradable.
En uno de esos
momentos de intimidad en el que nos encontrábamos mi hermano y yo con mi abuela
al calor del fuego le pregunté:
-Güelita, ¿cómo te
enamoraste del güelu?
-El güelu
era d’una casería de un pueblu
cercanu al nuestru, decíen que de muchos
posibles, pero na d’eso, to presunción , “mucho ruidu y poques nueces” , de “perres” na de na.
-Sí, pero ¿cómo lo conociste?
-Pa ser
sincera no sé onde me vio, pero cuando
dijo a mi padre que quería
cortéjame pa casase, todos lo
vieron con buenos ojos
- Pero… el güelu de
joven ¿era alto y guapo?- pregunté
intentando saciar mi curiosidad.
-¡Que va! Era más o
menos como ye, un poco más altu, tos menguamos cola edad.
- Entonces, ¿cómo es que tú tan alta y guapa te casaste
con un mozo tan birria?
-No sé… A decir
verdad, creo que antes de casame nunca lu vi de pie.
-!Qué tontería! ¿Es
que no fuisteis novios? ¿Cómo es posible que no lo vieras nunca?
- Si, verlo si lu
tenía visto… Vino a cortejar unes cuantes veces, cuatro o cinco. Llegaba montao
nun caballu blancu , yo salía a la quintana…, hablábamos…, mirábamos l’unu pa l¡otru…, reíamos…, Pero
nunca se bajó del caballu. Y como tenía fama de ricu y todos decçien que era
tan buen partido…, no se…, no me fijé mucho
Nosotros la mirábamos
estupefactos.
- La verdad ye que subído n’a quel
hermosu caballu blancu ¡ parecía tan buen mozu!
La abuela se quedo pensativa como
extasiada y luego como si volviera de pronto a la realidad añadió:
- Ya veis, cuando quise dame
cuenta ya taba casada.
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domingo, 24 de febrero de 2013
MI JARDÍN
Estamos en pleno invierno pero el jardín sigue proporcionándome grandes satisfacciones que quiero compartir.
Las aspidistras ( hojas de salón) están inmensas. Ésta por ejemplo tiene casi un metro de ancho y más de cien hojas de entre 40 y 75 cm de longitud. Es una de planta sensacional, de las mías, no necesita muchos cuidados y se de en cualquier sitio: con sol, sin sol....Un cielo aunque no de flores.
Las prímulas ya están en flor, algunas son nuevas, las de años anteriores comienzan a florecer. Son bellisimas y económicas, eso sí en verano hay que protegerlas del sol, pero ahora alegran la vista.
Las más perezosas son las azaleas, o las más delicadas, porque son muy exigentes en cuanto al tipo de agua la humedad y el abono.
Las aspidistras ( hojas de salón) están inmensas. Ésta por ejemplo tiene casi un metro de ancho y más de cien hojas de entre 40 y 75 cm de longitud. Es una de planta sensacional, de las mías, no necesita muchos cuidados y se de en cualquier sitio: con sol, sin sol....Un cielo aunque no de flores.
Las prímulas ya están en flor, algunas son nuevas, las de años anteriores comienzan a florecer. Son bellisimas y económicas, eso sí en verano hay que protegerlas del sol, pero ahora alegran la vista.
Las más perezosas son las azaleas, o las más delicadas, porque son muy exigentes en cuanto al tipo de agua la humedad y el abono.
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miércoles, 13 de febrero de 2013
LOS COLORES DE LA NATURALEZA
Aunque no para de llover, hace frío, graniza... algunas plantas del jardín lucen impasibles su belleza
martes, 12 de febrero de 2013
PARA OLAYA
No había duda. ¡Estaba embarazada! La rana, (que era el
predictor de los tiempos) y mis continuas nauseas lo atestiguaban. Sentí una
extraña sensación de alegría y temor, pensaba en ello a todas horas, sin
tregua, pero poco a poco me fui identificando con aquella cosita que crecía
dentro de mí. Es más, llegué a creer de forma inconsciente que aquel ser con el
que hablaba en silencio formaba parte de mi misma y nunca saldría. Pero en una
fría y húmeda madrugada de enero fui consciente de que pujaba por salir y dolor a dolor
se abría camino por mis entrañas. Cuando creí que era imposible aguantar
un sufrimiento más intenso, la comadrona
me dijo. ¡Ya está aquí! Y tras unos segundos eternos ¡Es una niña! Fue algo difícil de describir, de pronto la
vi, ensangrentada, amoratada…, pero en toda mi vida había visto algo tan
hermoso.
He tenido una vida plena, llena de
alegrías y sinsabores, como casi todo el mundo, y he vivido momentos muy felices, pero, para mí, no hay nada comparable a la dicha que
te proporciona el ver por primera vez a tu hija o hijo.
NO TE OLVIDARÁN JAMÁS. Poema de Jesús Sánchez Tamón
Dice el
cantar:
Asturias, patria querida
Asturias de mis amores…………..
Y dice Jesús Sánchez Tamón
Nadie
sabe, que se siente,
al llegar a tierra hermana,
y cantai, aquella xente,
una canción asturiana.
Ponse la piel de gallina,
Al ver aflorar el llantu,
Lloren , po la su Asturies,
Que siempre, quisieron tantu.
Háblesyos, de Tapia y Navia, de
Luarca y Vegadeo, De Avilés, Candás y Luanco, de Muros y Cudillero, de Gijón,
Colunga y Lastres, del Fitu, tamién de Llanes, De San Isidro, de Sotres, de Bulnes
y de Pajares, y de eses rutes famoses, que son Covadonga y Cares, háblesyos ,
de la Felguera y sama, sin olvidar a Somiedo, a Mieres, a Pola Lena, a Pola
Siero y a Oviedo.
Que
alegría sienten todos,
a
l nombrar, yo estos Pueblos
que fueron, parte de sus vides,
de sus amores primeros.
Vuelve aflorar la nostalgia,
Y una lágrima resbala,
al sentirme, entonar,
esta canción Asturiana.
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lunes, 4 de febrero de 2013
HÓRREOS NORUEGOS
El invento del hórreo no es exclusivo de Asturias y Galicia. Esta preciosidad está en Noruega y, como aquí en Asturias, están considerados patrimonio cultural y tienen que tenerlos muy cuidados aunque, en general, ya no los usan como graneros sino simplemente de adorno.
martes, 29 de enero de 2013
lunes, 28 de enero de 2013
HÓRREOS Y PANERAS DE MI TIERRA
Otra preciosa "panera" de mi tierra ( una panera es un hórreo con más de cuatro pies). Como se puede ver los hórreos y paneras de Carreño están profusamente decorados con dibujos y leyendas que tienen un significado esotérico: traer la abundancia, ahuyentar al demonio y a los malos espíritus, bendecir la cosecha y el "sanmartino" (chorizos, jamones etc.) que se guardaban a salvo de ratones y otros animales, etc...
domingo, 27 de enero de 2013
EL TÍO FONSO ¡VAYA TELA!
Mi tía Manuela estaba casada con Fonso.
Era un hombre de mucha labia y trato agradable. Aunque no tenía muchos estudios ni una
educación esmerada, se hizo agente comercial al acabar la guerra y le fue
tan bien
que al cabo de unos pocos años, allá por el 43, tenían una situación muy desahogada. Como en
aquellos tiempos el común de los españoles vivía de forma casi miserable se
puede decir que eran “ricos” . En realidad no se llamaba Alfonso, era una especie mote
heredado de su padre, así que en cuanto empezó
prosperar en los negocios todo el mundo lo conocía por “Don José”, su verdadero nombre.
Pero de pronto, por el año 52 o 53 , las cosas comenzaron a
cambiar. A pesar de lo mucho que
trabajaba Fonso - nunca estaba en casa,
siempre trabajando -, el dinero que
llegaba a la familia era cada día más escaso y comenzaron a pasar necesidades.
Ella quería que sus hijas tuvieran una buena educación, así que estiraba el
presupuesto hasta lo increíble, hacía de modista, de “fontanera”, de “albañila”
y todo lo que hiciera falta con tal de tener lo suficiente para llevarlas a un
buen colegio de pago.
Fonso cada vez trabajaba más y más lejos y
pasaba largas temporadas en Madrid, donde estaba la central de su empresa.
Manuela, que estaba siempre sola, lo
admiraba por los sacrificios que tenía que hacer para mantener dignamente a la
familia, eso sí cuando venía colmaba de caricias y atenciones a sus mujeres.
Pero un mes de agosto del 72 , no recibió los dinerillos que Fonso
le mandaba desde Madrid.. Ella no
se alarmó excesivamente porque ya lo había hecho en otras ocasiones. Pero lo
mismo ocurrió en septiembre, y los
ahorros de la familia no daban como para pasar otro mes “viéndolas venir”. Así
que Manuela , que no tenía costumbre de enfrentarse a situaciones fuera de las
cuatro paredes de su casa, acudió a una
de sus hijas para que le ayudara a
investigar el paradero de su marido y ver lo que había pasado.
En
muchas ocasiones he oído a mi prima contar la situación:
“En ese momento nos dimos cuenta de que mi padre era un auténtico
desconocido. En la dirección que teníamos, donde él decía que paraba
habitualmente cuando estaba en Madrid,
ni lo conocían. En la casa de
seguros, en la que creíamos que
trabajaba, hacía muchos años que no sabían
nada de él.
Buscando la forma de localizarlo se nos
ocurrió llamar a un antiguo socio y amigo de la familia que tras
evasivas, disculpas y eternos aplazamientos, al fin, viendo nuestra angustia,
nos facilitó un teléfono en el que tal vez pudieran saber de él .
Mi madre, preocupada y nerviosa
llamó de inmediato y se puso al habla una voz infantil.
-¿Quién es?
No sabía a dónde llamaba, así es que se quedó un poco confusa y preguntó
de forma tímida y titubeante:
- Por
favor ¿Estará por ahí Fonso?
- No.
Aquí no hay ningún Fonso -dijo la niña
y sin más colgó.
La situación era desesperada, no teníamos
ninguna otra pista de mi padre y de pronto nos dimos cuenta de que deberíamos preguntar por José, su nombre verdadero.
Volvimos a llamar. En esta ocasión me puse yo al teléfono, más ducha en
andar por el mundo.
-
Dígame.
-Esta
vez era una voz de señora madura.
- Por
favor, ¿está José ?
- ¿Qué José ?, supongo que pregunta por
Jose ¿ no?
No supe qué contestar, así que nos sumimos
en un silencio inquietante a la vista de
lo cual la mujer me aclara :
-
Quiero decir que si pregunta por Jose … hijo.
- Pues… ni padre ni hijo. Disculpe, vamos
a ver, pregunto por Don José Pérez Barrios
- !Ah!, bueno…, ya. Era mi marido que en
paz descanse. Murió ya va para
dos meses. Supongo que usted no
lo sabía ¿Qué es lo que quería?
Eso sí
que no me lo esperaba.
- No
nada, lo siento, supongo que no nos referimos a la misma persona porque
es por mi padre por quién yo pregunto. Perdone.
-
Bueno, pues lo siento.
Un espeso silencio se hizo dueño
de la situación hasta que colgué porque
no sabía qué decir.
Mi madre me miraba impaciente, le conté el resultado de la conversación y
ambos nos quedamos atónitas.
De pronto, nos miramos con cara de
espanto. Las dos a la vez tuvimos un presentimiento negro, !negrísimo! Tanto
trabajo y tanto viaje…Ante tan nefasto presagio nos decidimos
a volver a llamar. De nuevo me puse yo al teléfono.
-
Dígame -otra vez la voz adulta.
- Disculpe que insista de nuevo.
Me ha dicho que José Pérez
Barrios era su marido, pero ¿era realmente
su marido?, es que… perdone que lo ponga
en duda porque yo soy su hija.
La
señora, que se notaba inquieta y ofendida,
dijo de muy malos modos :
- ¡Naturalmente que soy su mujer!, bueno lo fui. Y para
más datos nos casamos el 26 julio de
1953 y tenemos cuatro hijos y …
Para que os voy a contar la que allí se armó. Después de juicios,
apelaciones, contra apelaciones y demás
cuestiones legales, mi tía y Josefa, ( así creo que se llama la otra mujer
del tío Fonso) compartieron pensión de viudedad hasta que hace cuatro años murió mi tía
Manuela
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